Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- La tensión bélica en Medio Oriente escaló a niveles críticos este domingo, con Irán amenazando directamente con asesinar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y manteniendo un bloqueo sobre el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. El conflicto, que inició a finales de febrero, se ha extendido a Líbano, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó la muerte de 14 trabajadores sanitarios en 24 horas y 27 ataques verificados contra la atención médica.
La Guardia Revolucionaria Iraní emitió un comunicado en el que prometió “perseguir sin descanso y matar a Benjamin Netanyahu”, utilizando por primera vez en combate el misil balístico avanzado ‘Sejil’. Esta amenaza directa marca un punto de inflexión en las hostilidades, que hasta ahora se habían centrado en objetivos militares e infraestructura.
Mientras tanto, el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los mercados energéticos globales. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, intentó calmar los ánimos al calificar la situación como un “malestar pasajero” y afirmar que la guerra “podría terminar en semanas”. Sin embargo, esta postura contrasta con las declaraciones del expresidente Donald Trump, quien solicitó ayuda internacional urgente para desbloquear la vía marítima.
Trump, quien ha mantenido un perfil activo durante la crisis, aseguró que “Irán quiere llegar a un acuerdo pero las condiciones no son suficientemente buenas”. En una declaración que ha sido cuestionada por analistas militares, el exmandatario afirmó que Estados Unidos “ha destruido el 100% de la capacidad militar de Irán”, pese a que las fuerzas iraníes continúan lanzando ataques con misiles avanzados.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, estableció condiciones para el cese de las hostilidades. “La guerra terminará cuando tengamos certeza de que no se repetirá y se paguen reparaciones”, declaró Araqchi, sin especificar la naturaleza ni el monto de las compensaciones exigidas.
La escalada del conflicto ha tenido consecuencias humanitarias graves, particularmente en Líbano, donde se ha reportado una intensificación de los combates. La OMS documentó 27 ataques verificados contra instalaciones y personal de salud en el país, resultando en la muerte de 14 trabajadores sanitarios en un solo día. “Estos ataques son una violación flagrante del derecho internacional humanitario”, señaló el organismo en un comunicado.
El Pentágono, por su parte, informó que las fuerzas estadounidenses e israelíes han alcanzado aproximadamente 15,000 objetivos en territorio iraní desde el inicio del conflicto. Ambas partes se acusan mutuamente de realizar operaciones bajo falsa bandera, aunque no han presentado evidencia concreta para sustentar estas acusaciones.
La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo del conflicto, que amenaza con desestabilizar aún más la región y generar impactos económicos globales significativos debido a la interrupción del flujo petrolero. La falta de una cronología detallada de eventos militares y el desconocimiento del número exacto de bajas civiles y militares dificultan la evaluación completa de la crisis, mientras las perspectivas de negociaciones diplomáticas inmediatas parecen remotas ante las posturas irreconciliables de las partes.