Teherán, 25 de marzo de 2026.- Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que existen conversaciones productivas y la posibilidad de un acuerdo con Irán, funcionarios iraníes desmintieron categóricamente la existencia de negociaciones directas, en medio de un aumento de la tensión militar en la región caracterizado por el despliegue de paracaidistas estadounidenses y un incremento en las víctimas de ataques aéreos en Irak.
La contradicción surgió el mismo día en que el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, mencionó la posibilidad de que se llevaran a cabo conversaciones en Islamabad durante el fin de semana. Sin embargo, portavoces del Ejército iraní y del Ministerio de Exteriores de la República Islámica, como Ismail Bagaei, insistieron en que no hay ningún canal de diálogo directo establecido con Washington, rechazando las declaraciones optimistas de la administración estadounidense.
En el ámbito castrense, reportes indican el despliegue de entre 2,000 y 3,000 paracaidistas de Estados Unidos en la zona, una movilización que coincide con semanas de intercambios de fuego entre fuerzas estadounidenses, israelíes e iraníes. La situación se agrava con el bloqueo del estrecho de Ormuz impuesto por Irán, lo que ha generado alertas en los mercados energéticos globales.
La violencia en el terreno ha dejado un saldo de 22 muertos en Irak únicamente en las últimas 24 horas. Ante esto, el portavoz del gobierno iraquí, Sabah al Noaman, expresó protestas formales por las víctimas civiles resultantes de los ataques aéreos. Por su parte, el Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya de Irán emitió comunicados oficiales en respuesta a la escalada, aunque sin confirmar los términos de cualquier posible tregua.
La incertidumbre diplomática y militar ha tenido un reflejo inmediato en los mercados financieros. Se registró una actividad especulativa inusual en los mercados de petróleo, con apuestas que alcanzaron los 580 millones de dólares minutos antes de que Donald Trump realizara sus declaraciones públicas, evidenciando la volatilidad que permea la economía global ante la crisis en Medio Oriente.