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Ciudad De México, 14 de abril de 2026.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) comenzaron sus reuniones de primavera esta semana, donde analizan el futuro inmediato mundial ante el incierto desenlace de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que los bancos centrales “deben estar preparados” para subir los tipos de interés si la guerra contra Irán deriva en importantes presiones inflacionarias.
Georgieva adelantó que el Informe de Perspectivas Económicas Mundiales rebajará los pronósticos de crecimiento global debido al conflicto en Oriente Medio, mientras que el impacto del cierre del estrecho de Ormuz lastrará el PIB mundial irremediablemente.
El FMI, el BM y la Agencia Internacional de la Energía emitieron un comunicado conjunto señalando que “el impacto de la guerra es sustancial, global y muy asimétrico, y afecta de manera desproporcionada a los importadores de energía, en particular a los países de bajos ingresos”.
El shock ha provocado un aumento de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, generando preocupaciones sobre la seguridad alimentaria y la pérdida de empleos.
Georgieva afirmó que la profundidad del impacto macroeconómico de la guerra dependerá de la solidez del aparentemente endeble alto el fuego acordado la semana pasada entre Washington y Teherán, tras 21 horas de negociaciones en Pakistán entre enviados del presidente estadounidense, Donald Trump, y Teherán, que se saldó sin avances.
Las reuniones de esta semana congregarán a los ministros de Finanzas y Economía de varios países, incluidos los miembros del G7 y G20, con el estrecho de Ormuz todavía cerrado al tráfico mercante, de crudo y de gas, lo que genera un gran nerviosismo y se suma a otras irrupciones como la guerra arancelaria de Trump.