mayo 31, 2026
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Leticia, 31 de mayo de 2026.- Héctor Morales, un joven de 22 años, es integrante de ‘Son de la Selva’, un grupo de rap formado por seis chicos de la comunidad murui: él mismo, Totty, Parrot, Yova, Sonjack y AVJ Checo. La agrupación se originó en el kilómetro 11 de Leticia, en la Amazonía colombiana, zona conocida como la triple frontera.

El colectivo se distingue por rapear en murui, la lengua de su pueblo, que habita tanto en la Amazonía peruana como en la colombiana. Sus presentaciones tienen lugar en eventos y celebraciones de comunidades indígenas, así como en el centro de la ciudad de Leticia. Según sus integrantes, su motivación no es el dinero ni la fama, sino el poder de la música para liberar a la gente.

Hasta la fecha, el grupo ha producido seis temas y tiene otros cuatro por concluir. Su canción más reciente se titula ‘MARE UAI’ o ‘La buena palabra’. Este tema aborda la época del caucho para el pueblo murui, uno de los más afectados por la masacre, y trata sobre su sobrevivencia y redención. La producción corrió a cargo de Vist Projects y contó con la colaboración del MC colombiano Mismo Perro.

El videoclip de ‘MARE UAI’ muestra a los integrantes atravesando el bosque amazónico, cosechando hojas de coca para preparar el mambe y tocando instrumentos ancestrales como el maguaré. La letra de la canción expresa: “Sistema perverso, asesinó y maltrató a nuestra gente / desde el más inocente / Resina por vidas / Narrar nuestra historia para no olvidar y saber sanar”.

Héctor Morales explica la filosofía del grupo: “No queremos hacer rap, que es revolución artística popular, sino ‘rac’: revolución artística cultural”. Sobre la tradición musical de su etnia, Morales afirma: “Eso corre por nuestra sangre, por naturaleza el murui canta”.

El primer integrante en escuchar este género fue Giovany Morales (Yova), quien lo conoció mientras estudiaba en el colegio, específicamente de la voz del grupo Laberinto ELC, de Medellín. La aceptación de esta fusión musical dentro de la comunidad se refleja en las palabras de una de las abuelas del grupo: “Si los mismos pájaros se ponen creativos e imitan el canto de otras aves, ¿por qué los humanos tendrían que limitarse de cantar lo que les gusta?”.

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