Por Redacción
Ciudad De México, 21 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enfrentó este viernes desacuerdos internos en el Partido del Trabajo (PT) y negociaciones complejas con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para lograr el respaldo legislativo a su llamado ‘Plan B’ de reforma electoral. Mientras la mandataria pidió públicamente al PT ponerse de acuerdo para respaldar la iniciativa, surgieron posturas contradictorias entre sus legisladores y una fractura visible en la bancada verde.
Manuel Velasco Coello, coordinador de los senadores del PVEM, reveló que 13 de los 14 integrantes de su grupo parlamentario apoyarán el plan de la jefa del Ejecutivo, pues coinciden prácticamente con todos los puntos de la propuesta. No obstante, anticipó que existe un acuerdo con la mayoría de los senadores a excepción de Luis Armando Melgar Bravo, a quien dijo que intentaría convencer de votar a favor.
En contraste con la postura de su coordinador, el senador Luis Armando Melgar Bravo mantuvo su negativa mediante una publicación en la red social X, donde pidió ‘democracia con cancha pareja’ y se pronunció contra el ‘retroceso electoral’. ‘El llamado Plan B no atiende de fondo retos clave para nuestra democracia, como garantizar condiciones de equidad en la competencia y evitar distorsiones en la representación política’, afirmó el legislador, quien se mantiene firme en su oposición.
Al interior del Partido del Trabajo, la situación refleja una división clara. La senadora Geovanna Bañuelos refrendó su apoyo al Plan B de la presidenta, alineándose con la agenda del gobierno federal. Sin embargo, sus compañeros Benjamín Robles y Reginaldo Sandoval expresaron resistencia. Robles se declaró opuesto a la iniciativa, mientras que Sandoval señaló que existe un riesgo de Estado estructural si se lleva a cabo la propuesta.
El senador Reginaldo Sandoval argumentó que la medida podría generar inestabilidad política al vincular la permanencia del Ejecutivo con los ciclos electorales intermedios. ‘El día que inicia su gobierno, ese día inicia la campaña para sacarlo en tres años. Ese es un riesgo de Estado que genera inestabilidad’, declaró Sandoval, aludiendo a las preocupaciones sobre el empate de las fechas de la revocación de mandato con las elecciones intermedias y la autopromoción del Ejecutivo Federal.
El debate legislativo continúa en un entorno de tensión, donde la administración de Sheinbaum busca consolidar los votos necesarios para aprobar una reforma que ha sido cuestionada por sectores de la misma coalición gobernante. La falta de una posición unificada en el PT y la disidencia abierta en el PVEM complican el panorama para la aprobación de los cambios electorales propuestos.