Ciudad De México, 05 de julio de 2026.- El verano siempre empezaba con el Tour de Francia. La sintonía de RTVE que emitían las teles del bloque de apartamentos a la hora de la siesta era la llamada para reunirse frente a la pantalla.
El primer recuerdo televisivo de aquellos días se remonta al Tour de 1989. Pedro Delgado (Perico) venía de ganar el Tour el año anterior, en 1988. En esta edición, el ciclista lo daba todo en los Alpes junto con un jovencísimo Miguel Induráin y el escalador Anselmo Fuerte.
La tensión aumentaba porque Pedro Delgado trataba de recuperar los dos minutos y 40 segundos que le había regalado a sus principales contrincantes, Greg LeMond y Laurent Fignon, por un ‘despiste’. El corredor había llegado tarde a la rampa de salida del prólogo de Luxemburgo. Ante los hechos, Pedro Delgado asumió la culpa diciendo: “Todo es culpa mía”.
En medio de la retransmisión, el narrador recuerda a su padre urgando: “¡Vamos!, urgía saliendo del agua al escuchar la música tecno de los alemanes Kraftwerk que anunciaba la retransmisión de la carrera, que nos perdemos la etapa, y hoy es de montaña”. La respuesta familiar no se hacía esperar con el grito: “¡¡Vamos Perico!!”.
A pesar del contratiempo inicial, Pedro Delgado nunca se rindió, nunca tiró la toalla. Su padre solía repetir una frase que definía la expectativa de aquellas tardes: “Nada está escrito hasta cruzar la última meta”. Finalmente, Pedro Delgado quedó tercero en la general del Tour de 1989.