Por Redacción
Ciudad De México, 19 de marzo de 2026.- Especialistas e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) preparan la presentación de denuncias formales contra ex y actuales funcionarios de la institución, así como miembros del Consejo de Arqueología, por los presuntos daños irreparables causados a monumentos mayas durante la construcción del Tren Maya y la creación de los llamados ‘Parques de la Memoria’. Los denunciantes califican las acciones como ‘crímenes de lesa arqueología’ y aseguran que existen evidencias en video del uso de dinamita y maquinaria pesada para destruir vestigios originales.
Las acusaciones se centran en la gestión del exdirector del INAH, Diego Prieto, a quien señalan de haber respaldado e impulsado las intervenciones irregulares, así como en funcionarios actuales como Margarito Molina, director del Centro INAH en Quintana Roo, y Manuel Pérez Rivas, encargado del salvamento arqueológico del proyecto ferroviario. Jesús E. Sánchez, arqueólogo del instituto, informó que este martes definirán los aspectos legales para iniciar los procedimientos contra los responsables directos dentro de la institución, antes de escalar las responsabilidades a otros niveles de gobierno.
Según los especialistas, el proyecto del parque Balam Tun, ubicado en la región de Campeche y Xpujil, no constituyó un rescate arqueológico legítimo, sino una simulación que derivó en la destrucción de estructuras históricas. Fernando Cortés de Brasdefer, también arqueólogo del INAH, denunció que se utilizó el concepto de ‘reconstrucción’ para justificar la mutilación de objetos de estudio, priorizando un modelo turístico sobre la conservación científica. ‘Lo que se hizo fue una ciudad maya artificial que nunca existió’, afirmó al señalar que materiales originales fueron trasladados en camiones para formar estructuras nuevas sin contexto.
Las cifras preliminares presentadas por los denunciantes son alarmantes: se estima que más de 62,000 estructuras mayas no han sido recuperadas adecuadamente hasta 2026. Además, se reporta la supuesta restauración técnica incorrecta de 47 monumentos en el proyecto de Chetumal y la reubicación de 36 piezas arqueológicas en el parque Balam Tun, prácticas que, según los expertos, eliminan el valor histórico y académico de los vestigios al romper su vínculo con el entorno original.
El conflicto ha quedado al descubierto gracias a la movilización interna de miembros del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del INAH, quienes han documentado mediante videos y análisis comparativos las explosiones controladas y el paso de retroexcavadoras sobre zonas arqueológicas sensibles. Estas acciones, realizadas bajo el argumento de proyectos de desarrollo, han generado un precedente grave para el patrimonio histórico del país, alertando sobre riesgos similares en futuras obras de infraestructura.
La situación pone de manifiesto una fractura interna en el organismo encargado de proteger la memoria histórica de México, donde los técnicos encargados de la salvaguarda del patrimonio se enfrentan legalmente a la cúpula administrativa que autorizó dichas intervenciones. Se espera que en los próximos días se haga pública la documentación pericial que respalde las acusaciones de destrucción sistemática, lo cual podría derivar en sanciones penales y administrativas de alto impacto para los funcionarios señalados.