Por Redacción
Ámsterdam, 22 de agosto de 2026.- El Museo Van Gogh publicó el primer estudio sistemático de la rúbrica del pintor, revelando un vínculo entre su bienestar y la frecuencia con la que firmaba sus trabajos. La investigación, dirigida por Julia Engelmayer, indica que existe un nexo entre la salud mental del artista y el ritmo de su firma.
De los 840 cuadros conocidos de Van Gogh, solo 133 llevan su nombre ‘Vincent’, lo que representa aproximadamente un 15% de su obra. Su carrera profesional abarcó desde 1880 hasta su muerte en 1890, aunque no puso por primera vez su nombre en un cuadro hasta 1884.
Según los datos recabados, durante su etapa en Países Bajos (1880-1885), el artista firmaba muy poco. Engelmayer explica: “En su etapa en Países Bajos [1880-1885], firmaba muy poco. Una vez en París [1886-1888], influido por sus colegas artistas, esperaba vender más y es posible que firmara con mayor frecuencia”.
El nombre de Van Gogh aparece con más frecuencia durante su estancia en París y en Arlés, donde creó obras como ‘El café de noche’ (1888) y ‘Los girasoles’ (1888-1889). En esta última ciudad, intentó crear una comunidad de artistas junto a Paul Gauguin, proyecto que no prosperó y culminó cuando Van Gogh se cortó la oreja.
La investigadora concluye: “En base a los datos de esta investigación, parece que hay un nexo entre su propio bienestar y el ritmo de la firma, porque su nombre aparece con más frecuencia durante su estancia en París y en Arlés”. Esto contrasta con sentimientos expresados anteriormente por el pintor; en una carta fechada en diciembre de 1883, Van Gogh escribió que se sentía “bastante diferente” a los demás miembros de su familia y afirmó: “De hecho, no soy un Van Gogh”.