junio 25, 2026
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Ciudad De México, 25 de junio de 2026.- La Fundación Manuel Rozada Cuéllar denunció presuntas irregularidades en la administración y sucesión del patrimonio que su fundador destinó al rescate y cuidado de perros y gatos en situación de abandono. A más de una década del fallecimiento del fundador, los bienes heredados a la asociación civil no han sido entregados.

Continúan abiertos procedimientos civiles, corporativos y penales que, según sus representantes, permanecen sin resolverse. El caso involucra presuntos actos de abuso de confianza y falsificación de documentos relacionados con inmuebles, así como retrasos en la judicialización de diversas denuncias presentadas desde 2021.

Manuel Rozada Cuéllar, quien se dedicó a rescatar animales desde 1985, creó la asociación civil antes de fallecer con el objetivo de que su patrimonio se destinara permanentemente al rescate, atención y protección de perros y gatos abandonados. El fundador designó a la asociación como heredera de sus bienes y nombró albacea de la sucesión a Enrique Burgos Ordóñez.

María de Lourdes Rozada Morales, sobrina del fundador y representante de la asociación, afirmó que su tío le pidió antes de morir ayudar a continuar con la labor de rescate y garantizar que los animales permanecieran protegidos. “Mi tío Manuel Rozada creó esta asociación civil antes de fallecer para dejar protegidos a todos sus animales, que son casi dos mil perros y gatos que han sido maltratados y abandonados y que él toda la vida, desde 1985, se dedicó a rescatarlos; esa fue su misión de vida”, declaró.

Sin embargo, tras la muerte de su tío comenzaron los problemas relacionados con la administración del patrimonio. María de Lourdes Rozada Morales acusó que el patrimonio ha sido dilapidado y afirmó que Enrique Burgos “se ha dedicado a obstaculizar y a dilapidar lo que mi tío dejó y a quedarse con estos recursos”. Señaló que en 2020 el entonces administrador dejó de proporcionar alimento a los animales.

El objetivo del testamento era asegurar recursos suficientes para mantener una operación que implica alimentar diariamente a miles de animales, proporcionar atención veterinaria permanente, medicamentos, limpieza y todos los insumos necesarios. No obstante, los recursos destinados al rescate animal no han llegado a la asociación, la cual opera dos albergues en el Estado de México y ha continuado funcionando gracias al apoyo de ciudadanos y donantes.

“Lo que hemos estado pidiendo desde hace muchos años es que se haga cumplir la ley; no estamos pidiendo favores, estamos pidiendo que se respete la voluntad de mi tío y se actúe conforme a derecho”, sostuvo María de Lourdes Rozada Morales.

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