Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- El gasto promedio de los turistas extranjeros en México registró una caída de 5.5% durante enero de 2026, ubicándose en 393.4 dólares por visitante, pese a que el país recibió 10% más viajeros internacionales en comparación con el mismo mes del año anterior. Los excursionistas fronterizos mostraron la reducción más drástica con una disminución de 16.2% en su gasto medio, según datos del Inegi analizados por EL DEBATE.
El diputado federal Mario Zamora Gastélum exigió a las autoridades federales revisar las tarifas aéreas “excesivas” que afectan al sector, señalando que los precios en rutas como Ciudad de México-Los Mochis alcanzan hasta 8,000 pesos por boleto. “Existe una falta de supervisión que perjudica a los usuarios”, afirmó el legislador.
Paralelamente, el diputado Marcelo Torres Cofiño alertó sobre el impacto económico del huachicol, que genera pérdidas estimadas entre 200,000 y 400,000 millones de pesos anuales. “Este negocio ilegal no solo representa pérdidas fiscales superiores a 9,000 millones de dólares, sino que financia al crimen organizado”, declaró el congresista.
En contraste con la tendencia nacional, Sinaloa reportó resultados positivos durante el puente vacacional de marzo. La secretaria de Turismo estatal, Mireya Sosa Osuna, informó una derrama económica superior a 592 millones de pesos y una ocupación hotelera del 61%, con más de 83,000 visitantes en el estado.
La situación de precios se agudiza de cara a eventos internacionales. En Guadalajara, los precios de hospedaje para las fechas del Mundial FIFA 2026 han aumentado hasta 385%, pasando de aproximadamente 105 a 510 dólares por noche, según reportes de Quadratín Jalisco.
Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que presentará un informe con nombres de políticos y empresas que han acaparado agua y realizado trampas para no pagarla, lo que agregará otro frente a la discusión sobre economía y regulación de recursos.
El sector turístico mexicano enfrenta así un escenario dual: aumento en el número de visitantes pero disminución en su gasto promedio, combinado con presiones inflacionarias en servicios esenciales como transporte y hospedaje, en un contexto de pérdidas millonarias por actividades ilícitas.