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Por Redacción
Boston, 21 de marzo de 2026.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó este viernes una demanda federal contra la Universidad de Harvard, acusando a la institución de violar los derechos civiles de estudiantes judíos e israelíes al permitir un “entorno hostil” durante las manifestaciones pro-palestinas ocurridas entre 2023 y 2025. La acción legal, interpuesta ante un tribunal federal en Boston, marca una nueva escalada en el conflicto entre la administración del presidente Donald Trump y la prestigiosa universidad, con el objetivo de recuperar miles de millones de dólares en subvenciones federales.
Según el documento judicial, las autoridades de Harvard se mantuvieron indiferentes ante actos de acoso y agresión física perpetrados contra alumnos de dicha comunidad, e incluso algunos docentes colaboraron con los manifestantes. La denuncia señala específicamente que la universidad permitió la ocupación de sus bibliotecas por parte de activistas antiisraelíes durante más de 20 días, así como la permanencia de un campamento de protesta en el centro del campus, infringiendo sus propias normas institucionales sin aplicar sanciones significativas.
El gobierno federal sostiene que esta pasividad envió un mensaje de exclusión deliberada y constituye un incumplimiento sustancial de las obligaciones contractuales que condicionan la entrega de fondos públicos. En la demanda, el Departamento de Justicia afirma que “Estados Unidos no puede tolerar ni tolerará estas deficiencias” y busca obligar a Harvard a cumplir con la legislación federal, además de exigir la restitución de los subsidios otorgados durante el periodo en que se alega ocurrieron las violaciones.
Esta querella representa la tercera acción legal de la administración Trump contra Harvard en el último año. La disputa se intensificó en febrero de 2025, cuando el Ejecutivo amenazó con retirar los fondos federales de la institución, medida que fue bloqueada temporalmente por un juez federal tras una contra-demanda de la universidad. Anteriormente, se habían discutido acuerdos que incluían contribuciones millonarias por parte de la institución, aunque las posturas se endurecieron con el tiempo.
En respuesta a la nueva acusación, la Universidad de Harvard emitió un comunicado asegurando que se “preocupa profundamente” por sus estudiantes judíos e israelíes y que ha tomado “medidas sustanciales y activas” para combatir el antisemitismo en sus instalaciones. La institución calificó la demanda como “otra represalia” por negarse a ceder el control de la universidad al gobierno federal y anunció que defenderá su posición ante el tribunal.
El litigio se enmarca en una ofensiva más amplia de la Casa Blanca contra diversas universidades estadounidenses, a las que acusa de tolerar movimientos ideológicos contrarios a sus principios y de mantener políticas de diversidad, equidad e inclusión que consideran discriminatorias. Además de Harvard, el gobierno ha presentado acciones similares contra otras entidades como la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), argumentando que el personal judío e israelí ha enfrentado situaciones de terror en esos campus.