Ciudad de Mexico, 12 de julio de 2026.- El presidente Javier Milei impulsa una ‘revolución de los seguros’ con el objetivo de sustituir servicios estatales por pólizas privadas. Esta iniciativa forma parte de un paquete de medidas con el que el mandatario pretende relanzar su gestión y recuperar la iniciativa política tras la crisis provocada por el escándalo de corrupción de su exjefe de gabinete, Manuel Adorni.
Milei considera al Estado “una organización criminal”, “peor que la mafia” y lo define como “un prestador de seguros de últimas instancias”. El presidente sostiene que “si desarrollamos un mercado privado de seguros que sea competitivo, profundo y completo, la justificación para que el Estado intervenga desaparece por sí sola”. Para lograrlo, anunció que enviará al Congreso proyectos para importar el mecanismo del ‘shutdown’ o cierre del Estado de EE UU, garantizar la independencia del Banco Central y ampliar y desregular el mercado de seguros.
El Gobierno no ha dado detalles sobre la letra chica del proyecto, solo que la está escribiendo el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Las pretensiones de Milei provienen de sus declaraciones y de un libro que califica como “maravilloso”: ‘La teoría del caos’, del economista estadounidense Robert Murphy. En una reciente reunión de gabinete, Milei repartió dicho libro entre sus ministros; él mismo se ha definido como “el topo que destruye al Estado desde adentro”.
Robert Murphy, autor del texto, es devoto de la llamada escuela austriaca de economía, al igual que Milei. En su libro, Murphy imagina las bondades de “una sociedad sin Estado”, guiada por el “anarquismo de mercado”. El autor argumenta que “la eliminación del Estado” no lleva a un caos sin ley, sino que “aparecerían instituciones voluntarias para resolver eficaz y pacíficamente las disputas que se producen en la vida diaria”.
Según la teoría expuesta por Murphy, en una sociedad puramente libre “todas las acciones estarían sujetas a contratos”, por lo que “no habría un cuerpo legal legislado, ni tribunales o policías públicos”. Bajo este esquema, el autor asegura que “el mercado sería más eficiente” y “también más equitativo”, mientras que las empresas aseguradoras cumplirían un rol fundamental en la nueva estructura social propuesta.