junio 30, 2026
Jugar f˙tbol sin celebrar el Mundial, la realidad de personas LGBTIQ+ en MÈxico

Integrantes del colectivo Kraken participan en un entrenamiento este sábado, en Ciudad de México (México). EFE/Ana Baez

Ciudad De México, 29 de junio de 2026.- Rodrigo Castillo, conocido como Rocko, y Max D. López, alias Ganda, jugadores del equipo LGBTIQ+ Kraken, cuestionaron la falta de inclusión real en el Mundial 2026. Rocko, hombre cis homosexual y jugador número 69 del equipo, afirmó que “el fútbol masculino sigue siendo uno de los deportes más homofóbicos”, mientras que Ganda, persona transfemenina no binaria y jugadora número 88, coincide en que su derecho a disfrutar la cancha como personas “libres y completas” está restringido en el torneo que tiene a México como una de sus tres sedes.

La investigación revela que ninguno de los jugadores de las 48 selecciones participantes en este Mundial se declara abiertamente parte de la comunidad LGBTIQ+. Rocko sostiene que nunca ha existido una “intención real” de la FIFA por incluir a personas trans o abiertamente homosexuales en el fútbol profesional, denunciando una “exclusión sistemática de las subalternidades” y rechazando la celebración del evento.

En casi 10 años, la FIFA ha elegido sedes como Rusia y Catar, donde la población LGBTIQ+ enfrenta persecución, ataques y discursos de odio. Aunque Estados Unidos será sede de 78 de los 104 partidos del Mundial 2026, y México y Canadá tendrán apenas 13 cada uno, Human Rights Watch reportó que prácticamente ninguna ciudad de los tres países consideró planes de protección para la comunidad LGBTIQ+.

Tras concluir la Copa del Mundo 2022 en Catar, la FIFA prometió que la edición 2026 contaría con un entorno seguro para la diversidad. Sin embargo, para Rocko y Ganda, las medidas que supuestamente benefician a la comunidad son una simulación que obedece a “lógicas de mercado”. Rocko explicó: “Lo que la FIFA lleva haciendo desde hace mucho tiempo es ‘pinkwashing’, al utilizar a su favor la importante y digna lucha de la comunidad LGBTIQ+”, calificando la situación como una “hipocresía”.

Entre los mecanismos de discriminación señalados se encuentra la denegación de visas para jugadores, plantillas técnicas y árbitros, como ocurrió con el somalí Omar Abdulkadir Artan, quien fue vetado por Estados Unidos. A pesar de que la FIFA impone sanciones millonarias a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) por el grito homofóbico de “puto”, este se corea en los estadios desde hace más de 20 años.

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