agosto 9, 2026

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 09 de agosto de 2026.- En el invierno de 1937, en el Boston City Hospital, un hombre llegó con fiebre alta y dolor en el pecho, diagnosticado con neumonía lobar. En la cama contigua, otro paciente con insuficiencia cardiaca recibía un tratamiento que consistía en extraer medio litro de sangre, administrar una preparación de hojas de digital y colocarlo en una tienda de oxígeno. Un tercer enfermo, que comenzaba a perder la fuerza en las piernas, era tratado por sífilis con una combinación de mercurio y arsénico tras las preguntas correctas del médico.

Lewis Thomas inició su residencia en esa época, cuando la medicina era sencilla porque el conocimiento disponible cabía en la cabeza de una sola persona. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente. Hoy se dispone de cerca de 4 mil procedimientos diagnósticos y terapéuticos, más de 6 mil medicamentos y decenas de especialidades.

La complejidad de la atención ha crecido exponencialmente. En 1970, un paciente hospitalizado requería en promedio el trabajo de dos profesionales de la salud; al finalizar el siglo XX, necesitaba la intervención coordinada de más de 15. Ante este escenario, las listas de verificación quirúrgicas demostraron que organizar mejor el trabajo podía salvar tantas vidas como una gran innovación tecnológica.

El recorrido de un paciente ilustra esta fragmentación: una persona con diabetes puede transitar por múltiples niveles de atención, incluyendo centro de salud, laboratorio, hospital, farmacia, oftalmólogo, nefrólogo y urgencias, antes de regresar al primer nivel. Sobre esta realidad, se señala que “nunca la medicina había sido tan poderosa. Y, sin embargo, nunca había sido tan fácil que una persona se perdiera en ella”.

La reflexión indica que “la medicina dejó de caber en un médico. Después dejó de caber en un equipo. Hoy ha dejado de caber incluso en un hospital”. Los errores o fallas en el sistema no ocurren necesariamente porque alguien haya fallado individualmente, sino “porque nadie fue responsable del recorrido completo”.

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