Por Redacción
Managua, 21 de julio de 2026.- El presidente Daniel Ortega anunció la suspensión indefinida de comicios en Nicaragua, en un discurso pronunciado durante la celebración del 47 aniversario de la revolución sandinista. Con este anuncio, el Gobierno nicaragüense eliminó formalmente el mecanismo electoral como vía de acceso al poder.
Ortega argumentó que la medida busca impedir el regreso de la oposición política al Gobierno y consolidar el esquema de poder que comparte con su esposa, Rosario Murillo. “Aquí no volverá a haber elecciones (…) para que por ahí intenten ellos [la oposición] atrapar al Gobierno, atrapar al poder. Se acabó la historia de que los partidos puestos por los ‘yanquis’, puestos por los ‘somocistas’, vuelvan a llegar al Gobierno. Jamás, jamás”, declaró el mandatario.
Para lograrlo, Ortega trabajará con la Asamblea Nacional, subordinada a la Presidencia, y con las organizaciones correspondientes a las leyes. El exguerrillero marxista ha encabezado el poder de forma consecutiva desde 2007, tras un primer mandato ejercido entre 1985 y 1990. En la actualidad, Ortega, de 80 años, desempeña el cargo que comparte con Murillo, de 75 años, desde 2025.
Tiziano Breda, analista de la organización especializada en conflictos ACLED, señaló que la decisión constituye un repliegue defensivo derivado de la pérdida de respaldo popular del régimen. Según Breda, Ortega y Murillo temen que cualquier apertura política permita el resurgimiento de la disidencia interna, razón por la cual optaron por suprimir por completo la competencia electoral en vez de organizar procesos considerados fraudulentos por la comunidad internacional.
Por su parte, el dirigente opositor Félix Maradiaga, quien preside el movimiento en el exilio Ruta del Cambio y fue excarcelado y deportado a Estados Unidos en 2023, calificó la postura del mandatario nicaragüense como una muestra de debilidad institucional más que de fortaleza política. Maradiaga fue uno de los principales precandidatos presidenciales de oposición detenidos previamente a los comicios de noviembre de 2021.
Aquel episodio electoral, que derivó en la asunción del cuarto mandato consecutivo de Ortega en enero de 2022, generó un aislamiento diplomático creciente para el régimen, agravado por sanciones financieras impuestas tanto por la Unión Europea como por EE.UU. En meses posteriores, la Organización de los Estados Americanos (OEA) condenó al Gobierno de Ortega y advirtió sobre la posible comisión de crímenes de lesa humanidad, mientras que EE.UU. restringió visas a más de un centenar de funcionarios nicaragüenses.
Nicaragua atraviesa una crisis sociopolítica que se remonta a abril de 2018, cuando protestas antigubernamentales fueron reprimidas en operativos que, según organismos defensores de derechos humanos, dejaron más de 300 personas fallecidas.